Escribir como si dejaras una flor perdida. David Mayor.

ESCRITORIO
Escribir como si dejaras una flor perdida
entre las páginas de un libro, con el orden
olvidado, como ocurren las cosas en el tiempo.
Igual que los pájaros buscan
el hermoso sol transparente de la mañana,
un secreto cotidiano, cada día febril
y nuevamente poroso.

David Mayor presentará “Conciencia de clase” mañana mismo (miércoles 28 de enero) en la librería Antígona.

Ideas antiguas contemporáneas

“En la Antigüedad, lo que se podía leer, o escuchar, en el caso de las masas iletradas, era mucho más limitado. Y expresaba primordialmente las opiniones aprobadas de forma oficial. Además, la réplica de cualquier idea que pudiera socavar la ideología oficialista era prácticamente imposible, pues si de algún modo se lograba evadir la censura teocrática, el castigo por tal herejía era una horrible tortura y muerte.

Había entonces, como aún los hay en el presente, recuerdos populares de antiguos mitos, rituales, versos y canciones. Pero gradualmente, con cada generación que pasaba, éstos se iban haciendo más confusos y distorsionados, ya que los sacerdotes, escritores de odas y canciones, poetas y escribientes los convertían en lo que pensaban que sería del agrado de sus señores.

[…] ya sea que se hiciera en nombre de dioses, obispos, reyes, o por fe, ambición o temor, esta labor de amoldar y reamoldar constantemente la literatura normativa oral y escrita no sólo siguió al cambio social: fue parte integral del proceso de cambio de normas”.

Entonces, como ahora, loros que quieren ver sus nombres escritos con letras de oro no faltan. Y, por otro lado, la misión de quien no se pliega a esto de las literaturas normativas, los amos, los obispos y los dioses.

La cita está sacada de “El caliz y la espada”, de Riane Eisler (Cuatro vientos, 9ª, 2005).

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José Hierro leyendo la prensa

“Manuel del Río, natural
de España, ha fallecido el sábado
11 de mayo, a consecuencia
de un accidente. Su cadáver
está tendido en D’Agostino
Funeral Home. Haskell. New Jersey.
Se dirá una misa cantada
a las 9.30 en St. Francis.”

Inicio del Réquiem, de José Hierro, quien se limita a reflejar la esquela de un periódico. Quienes hayan probado el ejercicio propuesto por Sanchís Sinisterra, lean (por favor) el poema completo, y en especial el párrafo final, en este enlace al Cervantes virtual.

Experiencias creadoras con Sanchís Sinisterra, 1976

“la creatividad es el fundamento de una actitud ante la vida, ante la cultura, que no se conforma con la “reproducción” -instancia represiva y conservadora de la actividad docente-, que no se autolimita ante el Saber mediante el ejercicio de una función transmisora o exegética, sino que lo cuestiona, lo relativiza, y lo desacraliza a través de la práctica productiva. Acceder a la captación de los fenómenos literarios a través de la experiencia creadora significa, al margen de sus implicaciones psicopedagógicas, paliar ese sentido de veneración ante la Cultura, ante la herencia del pasado, que la ideología inculca desde la institución escolar.”

Jugoso párrafo final del artículo que José Sanchís Sinisterra publicaba en Cuadernos de Pedagogía, num. 17, allá por el año 1976. En él propone un esquema de elaboración poética a partir de material periodístico que ponemos a prueba en el taller. El artículo completo, en las imágenes que siguen.

creatividad en la enseñanza I

Contubernios literarios, amenazas mafiosas y barro, mucho barro cultural

Se lo cuenta Gregorio Morán a Barriuso en radio3, a raíz de su libro “El cura y los mandarines: Historia no oficial del bosque de los letrados (1962-1996)”. El libro que Planeta que no quiso publicar y acabó (otro más, es historia repetida) en Akal. ¿Quieres saber por qué? Escucha en este enlace el fragmento del programa (30min aprox.) y podrás entrever una parte de cómo se baila a la cultura en despachos, sacristías y restaurantes selectos.

diptico

La foto es de vozpopuli.com, donde añaden: “Según destaca Morán, la transición democrática tiene una huella “marcadamente conservadora que proviene, no de los restos del naufragio franquista sino de los hijos brillantes, buena parte de ellos mandarines, que consideraban que bien está lo que bien acaba y que asumían voluntariamente el encargo de darle el toque final que encarrilara el proyecto”. Ahí, en el centro de ese mandarinato, está Jesús Aguirre, “y lo está en tan grande medida como otros muchos más exhibidos, como Pío CabanillasJavier PraderaJuan Luis CebriánLuis María AnsónJesús Polanco…”.