En la sala de las muñecas

“Es natural –me decía– que el hombre lea hasta la mitad de la vida, pero llega un momento, cuando la personalidad se halla formada, en que lo conviene escribir. O tener hijos. Si nos ilustramos, es para ilustrar alguna vez, para perpetuar lo aprendido.”

Lorenzo Villalonga, “Bearn o la sala de las muñecas”.

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Para escribir un poema, intenta lo más difícil

“Óyeme lo que te voy a decir: No rehúses el peligro, pero intenta siempre lo más difícil. Hay el peligro que enfrentamos como una sustitución, hay también el peligro que intentan los enfermos, ése es el peligro que no engendra ningún nacimiento en nosotros, el peligro sin epifanía. Pero cuando el hombre, a través de sus días ha intentado lo más difícil, sabe que ha vivido en peligro, aunque su existencia haya sido silenciosa, aunque la sucesión de su oleaje haya sido manso, sabe que ese día que le ha sido asignado para su transfigurarse, verá, no los peces dentro del fluir, lunarejos en la movilidad, sino los peces en la canasta estelar de la eternidad.[…] Algunos pensarán que yo nunca dije estas palabras, que tú las has invencionado, pero cuando tú des la respuesta por el testimonio, tú y yo sabremos que sí las dije y que las diré mientras viva y que tú las seguirás diciendo después de que me haya muerto.

Sé que ésas son las palabras más hermosas que Cemí oyó en su vida, después de las que leyó en los evangelios, y que nunca oirá otras que lo pongan tan decisivamente en marcha, pero fueron tantas las cosas que recayeron en ese día sobre él … ”

Rialta a José Cemí en Paradiso, de Lezama Lima.

sonetos

Somos historias

“No somos personajes, somos historias, dijo Rebecca. Nos quedamos parados en la idea de ser un personaje empeñado en quién sabe qué aventura, aunque sea sencillísima, pero lo que tendríamos que entender es que nosotros somos toda la historia, no sólo ese personaje. Somos el bosque por donde camina, el malo que lo incordia, el barullo que hay alrededor, toda la gente que pasa, el color de las cosas, los ruidos. ¿Lo entiende?”

Mr. Gwyn, Alessandro Baricco.

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Para escribir un poema, no mezcles los vinos

“Lo que se aparte de los usos ordinarios consigue, desde luego, que la expresión aparezca más solemne, pues lo mismo que les acontece a los hombres con los extranjeros y con sus conciudadanos, eso mismo les ocurre con la expresión. Y por ello conviene hacer algo extraño el lenguaje corriente, dado que se admira lo que viene de lejos, y todo lo que causa admiración, causa asimismo placer. Pero debe parecer que no se habla artificiosamente sino con naturalidad porque esto es lo que resulta convincente, al contrario que lo otro, dado que ante el que así habla, como si nos estuviera tendiendo una trampa, sentimos la misma prevención que ante los vinos mezclados”.

Aristóteles, Retórica (citado en “Cuadernos de creación literaria”, de E. Velasco y M. González)

Para escribir un poema, desinfla la frase

“En castellano, desde que se trata de sentimiento ya no se dice dintel por umbral, rostro por cara, templo por iglesia, y notarás que no son sinónimos; pero qué importa, el autor infla la frase y cree que la inspiración ha llegado. (…) Si se reflexiona cuán fácil es escribir como se habla, como se piensa, sin afectación de giros diferentes de los usuales, se verá que el pensamiento fluye más fácilmente cuando no le encadenan falsos afeites y que el secreto único de los grandes escritores modernos, consiste justamente en expresar grandes pensamientos con imágenes sencillas.”

Eduarda Mansilla, según este artículo de Marina Yuszczuk en rebelion.org

Eduarda García-Mansilla

Eduarda García-Mansilla