Para escribir un poema, no mezcles los vinos

“Lo que se aparte de los usos ordinarios consigue, desde luego, que la expresión aparezca más solemne, pues lo mismo que les acontece a los hombres con los extranjeros y con sus conciudadanos, eso mismo les ocurre con la expresión. Y por ello conviene hacer algo extraño el lenguaje corriente, dado que se admira lo que viene de lejos, y todo lo que causa admiración, causa asimismo placer. Pero debe parecer que no se habla artificiosamente sino con naturalidad porque esto es lo que resulta convincente, al contrario que lo otro, dado que ante el que así habla, como si nos estuviera tendiendo una trampa, sentimos la misma prevención que ante los vinos mezclados”.

Aristóteles, Retórica (citado en “Cuadernos de creación literaria”, de E. Velasco y M. González)

Para escribir un poema, desinfla la frase

“En castellano, desde que se trata de sentimiento ya no se dice dintel por umbral, rostro por cara, templo por iglesia, y notarás que no son sinónimos; pero qué importa, el autor infla la frase y cree que la inspiración ha llegado. (…) Si se reflexiona cuán fácil es escribir como se habla, como se piensa, sin afectación de giros diferentes de los usuales, se verá que el pensamiento fluye más fácilmente cuando no le encadenan falsos afeites y que el secreto único de los grandes escritores modernos, consiste justamente en expresar grandes pensamientos con imágenes sencillas.”

Eduarda Mansilla, según este artículo de Marina Yuszczuk en rebelion.org

Eduarda García-Mansilla

Eduarda García-Mansilla

Para escribir un poema, coge bien las medidas.

«Hay otra posibilidad aún: la de un arte cuidadosamente mentiroso, un arte secreto, que haya abandonado el ARTE a su suerte y circule sin nombre, alterando las expectativas de la vida diaria. Arte de obras, pero no de obras de arte. Arte en estado salvaje, que no sabe su nombre o no quiere decirlo. A la medida de la amistad o de la solidaridad, a la medida de los problemas concretos o las pesadillas y los sueños colectivos. No a la medida de la carrera del artista».

José María Parreño

Para escribir un poema, déjate arañar las manos

“El lema del poeta no puede ser sino éste: En mi dolor está mi alegría. […]
Sospecho que el poeta es ese hombre para quien, en última instancia, el dolor no es una realidad.[…] Y ahí está precisamente lo terrible de un dolor así: padecerlo y saber que no es real, que no tiene potestad sobre el poeta porque el poeta lo prisma y lo rebota poema, y además goza al hacerlo como si estuviera jugando con un gato que le araña las manos. […] En el fondo el poeta no admite jamás el dolor: sufre, pero a la vez es ese otro que lo mira sufrir parado a los pies de la cama y pensando que afuera está el sol.”

Julio Cortázar, “Los premios” (si no recuerdo mal..)

cortázar con gato

¿Quién quiere jugar?

“Queda mucho por hacer. ¿Quién quiere jugar a desnombrar y nombrar de nuevo todo, preguntando de todo por qué? ¿Quién quiere apostar por la ternura y sus filos, por la confrontación que pone la comprensión como factor en juego, por la búsqueda? ¿Quién quiere tantear sus límites, abrazar sus dudas, abrir los ojos al conflicto y su desgarro, y frente a él, dejarse el tiempo –la vida– en la respiración de un verso, en su horizonte, en su llama? Queda seguir cuestionándonos sobre el lenguaje y el hecho creativo, sobre las violencias constantes y criminales que nos asolan y acechan, sobre el amor y el desamor, sobre el tiempo y su injusticia, sobre la belleza, sobre los frentes de lucha abiertos contra la opresión.

Queda seguir escribiendo por amor. Escribir para entender el mundo. Escribir para cambiarlo”

Del texto colectivo “Una manera de mirar pájaros en vuelo: una aproximación a la poesía en resistencia” de La Palabra Itinerante (dando voces, esta vez, al fondo de un libro de David Franco Monthiel).

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Para escribir un poema, 10+1 de Onetti

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DECÁLOGO MÁS UNO PARA ESCRITORES PRINCIPIANTES

I
No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.

II
No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.

III
No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.

IV
No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa.
Ni siquiera en el lector hipotético.

V
No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre
para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.

VI
No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.

VII
No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando
asomaron la nariz, hoy son genios.

VIII
No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son cuatro; pero ¿y si fueran 5?

IX
No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.

X
Mientan siempre.

XI
No olviden que Hemingway escribió: “Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela,
que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer.”

JUAN CARLOS ONETTI

(se aceptan sugerencias de interpretación del punto 11)