Poesía es… #19

“Ya el hecho de situar el poema al final de la unidad está revelándonos, en muchos casos, las dificultades que dicho material plantea al profesor para incorporarlo realmente en el desarrollo de la clase: el poema queda así relegado a una posición de cierre marginal, de ejercicio voluntario que generalmente y por motivos de tiempo para el cumplimiento de la programación no se llega a realizar nunca en clase. Su aparición, entonces, parece responder principalmente a requisitos editoriales más bien decorativos: es una hermosa forma de cumplir con la obligación de incluir ciertos aspectos culturales, con un toque de distinción literaria”

Rosana Acquaroni, según se recoge en “La poesía como instrumento didáctico en el aula de E/LE”, de María Naranjo.

Poesía es… #18

Desde el silencio de este poema
está todo dicho
pero aún así
me gustaría acompañar el silencio
con un poco de disturbios léxicos
no pienso llamar a las cosas por su nombre
al silencio vamos a llamarle miedo
a la palabra delito
al verso sangre
y al poema
por supuesto que el poema
se llama fuego

Óscar Aguado, “Los animales han llegado”, Bohodón Ediciones (vía Ana Pérez Cañamares).

Poesía es… #16

“Se nos dice que del esfuerzo, del trabajo bien hecho, se obtiene recompensa, y es posible que sea cierto: una recompensa, un precio. Pero recompensa no es regalo. Un regalo es lo inesperado, lo no pedido, lo que ocurre porque sí, no por una regla más o menos definida de causa-efecto. Y la vida nos ofrece regalos, o si quieren una expresión de corte religioso, milagros, continuamente. Disfrutarlos con intensidad ya es una misión que puede alimentarnos de sentido y hacer nuestra vida interesante. La poesia es una escuela de atención. Un detector de milagros y regalos.

El poeta (y el lector de poesía como «poeta en silencio», que decía el poeta polaco Adam Zagajewski, que completa el poema en su lectura y se lo apropia en el sentido más radical del término) ha de ejercitarse fundamentalmente en dos técnicas: la atención a cuanto de extraordinario sucede a nuestro alrededor […] y la atención sobre la propia materia prima del poema, el lenguaje, ese procomún por excelencia, que no es de nadie y de todos, y siempre sujeto a manipulación, esa gloria y vergüenza de la poesía.”

Daniel Bellón en un artículo publicado por El correo de Las Indias que puedes leer completo en este enlace.

Poesía es… #15

30) A quienes fatigosamente nos recuerdan el peligro panfletario de nuestra poesía, exijámosles ejemplos.

Un buen poema político puede ser, también, un buen panfleto.

Nada hay de malo en escribir panfletos.

Un buen poema político también puede ser todo lo contrario al mejor de los panfletos.

Y puestos a hablar de poesía “panfletaria”… ¿por qué no entresacar esos panfletos que, casi mensualmente, escribe el capitalismo a través de sus poetas?

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Enrique Falcón en su clásico de referencia “el amor, la ira (escritos políticos sobre poesía)” que puedes leer y descargar completo en este enlace.

 

Poesía es…#14

Sabido es que hay dos tipos de escritura, la hablada y la libresca. Si no se debe escribir como se habla, tampoco resulta conveniente escribir como no se habla. El Góngora de las Soledades nos lleva a los dictados de Teresa de Cepeda. Sin ir tan lejos, la palabra necesita respiro, y la imprenta se torna de pronto el alguacil que emprisiona las palabras entre rejas de líneas. Porque el poeta es un juglar o no es nada. Un artesano de lindas jaulas para jilgueros disecados.

El disco, la cinta magnetofónica, la guitarra o la radio y la televisión pueden —podrían: y más la propia voz directa— rescatar al verso de la galera del libro y hacer que las palabras suenen libres, vivas, con dispuesta espontaneidad. Mientras haya en el mundo una palabra cualquiera, habrá poesía. Que los temas son cada día más ricos y acuciantes.

Poesía y palabra, Blas de Otero (en “Verso y prosa”)

Blas de Otero